Análisis Aplicado de la Conducta
15/03/2021

Intervención temprana en tiempos de distanciamiento físico

Hemos mencionado con anterioridad la importancia de la intervención temprana en los aspectos a largo y corto plazo en la vida de la persona que recibe estos servicios.  Y hay una idea que necesitamos recalcar: Si bien una intervención efectiva puede lograr cambios en la conducta, y por tanto, aprendizaje;  solamente la intervención temprana cuenta con estudios que respaldan cambios a nivel de coeficiente intelectual. En el caso de niños con un retraso en el desarrollo, este es un factor crucial para que puedan nivelarse con los niños de su edad y acceder a las mismas oportunidades en un futuro.

Pero ¿Qué sucede cuando esta ventana de intervención temprana es interrumpida por una crisis sanitaria a nivel mundial tal como pasó con el COVID -19? La respuesta sigue siendo la misma: La educación no puede parar. Lo que debemos hacer es enseñar a las personas a cargo del cuidado de este niño (a) a desarrollar esas habilidades básicas durante sus interacciones en el día a día.

Cuando hablamos de diseñar un programa de intervención temprana donde los cuidadores serán quienes apliquen las estrategias, una de las primeras cosas a considerar, incluyendo las necesidades y destrezas del menor, son los recursos con los que contamos: Cuántas personas implementarán el programa, cuánto tiempo disponible tienen en el día, qué hace el menor mientras el cuidador trabaja desde casa o fuera de ella, qué momentos y actividades comparten juntos, etc. Cada programa debe ser individualizado porque necesita ajustarse a la realidad de cada familia.

¿Cómo lograr la capacitación y entrenamiento de padres cuando el contacto físico no es una opción?  Los servicios de telepráctica mediados por padres y dirigidos por profesionales calificados han demostrado efectividad en la mejora el comportamiento social y las habilidades de la comunicación de niños con TEA. Asimismo, provee a los padres de información y herramientas científicamente validadas, que les permiten tomar decisiones más informadas en el ámbito terapéutico. 

La intervención guiada por profesionales y aplicada por los padres muestra ser efectiva tanto para la enseñanza de conductas nuevas como para la disminución de conductas inapropiadas tales como rabietas, agresiones y autolesiones en niños con autismo. Esto es de suma relevancia si consideramos que aproximadamente el 50% de niños con TEA presenta problemas de conducta que obstaculizan su vida diaria y recepción de servicios educativos.

Referencias

Bearss, K., Johnson, C., Smith, T., Lecavalier, L., Swiezy, N., Aman, M., McAdam, D. B., Butter, E., Stillitano, C., Minshawi, N., Sukhodolsky, D. G., Mruzek, D. W., Turner, K., Neal, T., Hallett, V., Mulick, J. A., Green, B., Handen, B., Deng, Y., Dziura, J., … Scahill, L. (2015). Effect of parent training vs parent education on behavioral problems in children with autism spectrum disorder: a randomized clinical trial. JAMA, 313(15), 1524–1533. https://doi.org/10.1001/jama.2015.3150

Parsons, D., Cordier, R., Vaz, S., & Lee, H. C. (2017). Parent-Mediated Intervention Training Delivered Remotely for Children With Autism Spectrum Disorder Living Outside of Urban Areas: Systematic Review. Journal of medical Internet research, 19(8), e198. https://doi.org/10.2196/jmir.6651